
El Elche CF continúa afinando su puesta a punto para el regreso a LALIGA EA SPORTS. El conjunto ilicitano ya acumula un mes de trabajo desde que el pasado 1 de julio arrancara una pretemporada marcada por la exigencia de Martín Anselmi y por la oportunidad que varios jóvenes de la cantera han encontrado para reivindicarse. Entre todos ellos, un nombre ha sobresalido por encima del resto: Umaru Konaré.
La planificación deportiva de este verano ha provocado que el técnico argentino haya tenido que mirar hacia el fútbol base para completar los entrenamientos y los cuatro encuentros amistosos disputados hasta la fecha. La llegada de Fer Niño ha sido, por el momento, la única cara nueva oficial del primer equipo, un escenario que ha abierto las puertas de par en par a futbolistas del filial como David Hernández, Álvaro Miralles, Álvaro Padilla o el propio Umaru Konaré.
Y si hay un jugador que está aprovechando la oportunidad hasta el último segundo, ese es el delantero de Monforte. El atacante de la generación de 2004 está firmando una pretemporada difícilmente mejorable, convirtiéndose en la gran sensación del verano franjiverde. Sus números hablan por sí solos: cuatro goles en cuatro partidos, una eficacia que le ha colocado en el centro de todas las miradas y que está alimentando el debate sobre si merece un sitio en la plantilla que competirá esta temporada en la máxima categoría.
Más allá de los tantos, Umaru está dejando una imagen muy completa. Intensidad en la presión, movilidad constante, capacidad para atacar los espacios, compromiso defensivo y una personalidad impropia de un futbolista que apenas está dando sus primeros pasos junto al primer equipo. Un perfil que encaja a la perfección con la idea de juego de Martín Anselmi y que está convenciendo tanto al cuerpo técnico como a una afición que comienza a ilusionarse con su irrupción.
El camino de Umaru hasta llegar a este momento no ha sido sencillo. El delantero aterrizó en el Elche CF durante el verano de 2024 procedente del CF Intercity. Tras disputar la primera mitad de aquella campaña con el Elche Ilicitano, salió cedido en el mercado invernal a la UD Barbastro para continuar con su crecimiento y sumar experiencia competitiva.
Ya la pasada temporada regresó al filial franjiverde para convertirse en una pieza importante del equipo dirigido por Carlos Cuéllar. Disputó 29 encuentros y anotó seis goles, cifras que, unidas a su trabajo y entrega, fueron fundamentales para que el Elche Ilicitano consiguiera la permanencia en Segunda Federación.
Su progresión llevó al club a renovar su contrato este mismo verano hasta junio de 2027, con la posibilidad de ampliar su vinculación mediante una serie de cláusulas relacionadas con su rendimiento. Una muestra de confianza por parte de la entidad ilicitana que el futbolista está devolviendo sobre el césped con actuaciones sobresalientes.
Las circunstancias también han jugado a su favor. Las salidas de Álvaro Rodríguez, André da Silva y Rafa Mir, unidas a la lesión de Adam Boayar, dejaron un vacío importante en la parcela ofensiva durante la preparación estival. Anselmi no dudó en darle la oportunidad de iniciar la pretemporada con el primer equipo y el delantero no ha hecho otra cosa que responder.
Porque Konaré no solo está marcando goles. Está transmitiendo hambre, competitividad y un carácter que contagia al resto de sus compañeros. En cada balón dividido, en cada presión y en cada desmarque demuestra que quiere quedarse. Esa actitud no está pasando desapercibida para una afición que ya empieza a pedir que el joven atacante tenga un hueco en la plantilla de la temporada 2026/27.
Todavía queda pretemporada por delante y será el cuerpo técnico quien tome la decisión definitiva, pero lo cierto es que Umaru Konaré está derribando cualquier expectativa que pudiera existir sobre él hace apenas unas semanas. Ha pasado de ser uno de los varios canteranos que iniciaban los entrenamientos con el primer equipo a convertirse en la gran revelación del verano franjiverde.
En el fútbol, las oportunidades hay que aprovecharlas cuando aparecen. Umaru Konaré lo está haciendo con goles, trabajo y personalidad. Ahora, el delantero de 21 años ha conseguido lo más difícil: obligar a Martín Anselmi a pensar seriamente en él de cara al inicio liguero. Y viendo su rendimiento durante este mes de preparación, parece evidente que está llamando a la puerta del primer equipo con más fuerza que nadie.
