
El fútbol siempre guarda una historia de redención, y la del Elche CF esta temporada ya tiene su capítulo más esperado. El conjunto ilicitano cumplió por fin su gran asignatura pendiente: lograr su primera victoria lejos del Estadio Martínez Valero.
Han tenido que pasar nada menos que 32 jornadas y casi 11 meses desde la última vez que los franjiverdes celebraron un triunfo a domicilio. Aquel recuerdo se remonta al contundente 0-4 en Riazor frente al RC Deportivo de La Coruña, un resultado que, además, certificó su ascenso a LALIGA EA SPORTS. Desde entonces, la sequía fuera de casa se había convertido en una losa.
En las últimas semanas, las dudas crecían. Se cuestionaba seriamente si el equipo podría alcanzar el objetivo de la permanencia sin ser capaz de sumar de tres lejos de su feudo. Pero el fútbol, caprichoso como pocos, tenía guardado el momento justo.
El pasado domingo, el Elche dio un golpe encima de la mesa en el Estadio Carlos Tartiere. Allí, ante elReal Oviedo, los de blanco y verde firmaron una victoria de carácter por 1-2. Los goles de Pedro Bigas y Gonzalo Villar encarrilaron un partido que terminó convirtiéndose en un ejercicio de resistencia.
Porque si algo tuvo el triunfo fue sufrimiento. El equipo supo apretar los dientes en el tramo final, resistiendo las acometidas locales para amarrar tres puntos de oro. Una victoria que no solo rompe una mala racha, sino que refuerza la confianza del grupo en el momento más decisivo del curso.
Con este resultado, los ilicitanos alcanzan los 38 puntos a falta de cinco jornadas para el final y siguen más vivos que nunca en la pelea por la permanencia. Actualmente, se sitúan cuatro puntos por encima del Sevilla FC, que marca la zona peligrosa, a la espera de lo que ocurra en el encuentro de esta noche entre el RCD Espanyol y el Levante UD.
El Elche, por fin, ha derribado su muro más alto. Y lo ha hecho en el momento en que más lo necesitaba.
