OPINIÓN. El fútbol no entiende de palabras. Sin una firma rubricada en un contrato, las palabras se las lleva el viento. Pablo Machín no ha tenido el honor de cumplir su palabra ante Christian Bragarnik, el mandatario argentino lo ha visto así y ha decidido romper cualquier negociación. Bragarnik ha tirado una semana por la borda tras la destitución de Escribá, una semana crucial con un equipo en puestos de descenso sin un entrenador que comande la nave. Ante ello, Manusovich y Pablo Sempere, entrenadores de la casa han cogido las riendas del equipo para salvar de una encrucijada al Elche CF.

Bragarnik no tiene motivos para excusarse por su ineptitud a la hora de firmar un técnico. El argentino no quiere delegar ningún asunto, él mismo quiere llevar todas las facetas del club y no puede con todo a la vez. Ayer, en plena intención de buscar un técnico tuvo que reunirse con Javier Tebas en Valencia por el CVC. La falta de un director general que acuda a este tipo de reuniones y que Bragarnik no quiere dejar plantado a una institución como es La Liga, hace que sus reuniones en busca del director de orquesta franjiverde se retrasen.

El dueño franjiverde quiere y no puede, no todo se puede abarcar. Sin un sustituto de la última directora general Patricia Rodríguez y del último director deportivo Nico Rodríguez, Bragarnik no puede él solo. Necesita realizar las pertinentes incorporaciones, porque abarcar todas las magnitudes de un club de fútbol es totalmente imposible a pesar de recibir ayuda de otros socios.

Pero el problema no deriva en encontrar un sustituto a Patricia o Nico actualmente, si no uno que releve al técnico Fran Escribá. El banquillo franjiverde necesita un líder, porque si de algo se mantiene una institución de esta magnitud es por el equipo. Los que juegan deben dar un paso al frente y saber que detrás de ellos, se encuentran trabajadores del club que se desviven por hacerlo todo a la perfección. Unos trabajadores que son mileuristas y que no cobran una cantidad millonaria año tras año, como sí lo hacen los que saltan al verde del Martínez Valero.

El líder de la nave franjiverde debe llegar de inmediato, Bragarnik tras la destitución del valenciano se daba un plazo de 48 horas. Y tras varios intentos fallidos, ahora se da de plazo hasta el martes. Nueve días después de la destitución y después de dar un plazo límite de 2 días. Un bochorno a alturas incalculables para un equipo de Primera División. Una nave a la deriva que nadie quiere coger. Machín, Francisco o Xabi Alonso entre otros, por distintas razones no quieren navegar junto al Elche CF. Razones económicas o de contrato, que obligan a Bragarnik a contar en Osasuna con dos técnicos de la casa.