El Elche Ilicitano afronta una de las semanas más exigentes del curso en el Grupo 5 de la Segunda Federación. En apenas ocho días, el filial franjiverde disputará tres encuentros que pueden marcar un antes y un después en la pelea por asentarse en la zona media de la clasificación y mirar con ambición hacia cotas mayores.
El primero de los compromisos llevará al Ilicitano a visitar a la RSD Alcalá el 7 de marzo a las 18:00 horas. El conjunto madrileño, situado en la zona templada de la tabla, se ha mostrado competitivo como local y obligará a los de Elche a mantener la solidez defensiva y el orden táctico. El filial llega en un momento de cierta regularidad, con buenos resultados y con la sensación de que el equipo compite en todos los escenarios. Puntuar fuera de casa será clave para encarar el resto de la semana con confianza.
Sin apenas margen para el descanso, el segundo duelo será en casa frente al Getafe B el 11 de marzo a las 12:00 horas. El filial azulón es uno de los equipos más fuertes del grupo, instalado en la zona alta y con números que lo avalan tanto en ataque como en defensa. Será una prueba de máxima exigencia para el Ilicitano, que deberá hacerse fuerte en su feudo y aprovechar el impulso de su afición. Un resultado positivo podría suponer un golpe sobre la mesa y un impulso anímico importante.
El tercer encuentro de esta intensa semana llegará el 15 de marzo, también a domicilio, ante el Navalcarnero. El conjunto madrileño se mueve en la zona media de la clasificación y destaca por su competitividad como local. Será un partido trampa, condicionado además por la carga física acumulada. La gestión de minutos y la profundidad de banquillo pueden resultar determinantes para que el Ilicitano mantenga el nivel competitivo hasta el final.
Actualmente, el filial franjiverde se sitúa inmerso en la lucha por la permanencia, con un margen de 5 puntos sobre el descenso y tres sobre el playout. Eso sí, con un partido menos. Estos tres partidos concentrados en ocho días representan una oportunidad para consolidar sensaciones y sumar un botín que permita certificar el objetivo: la permanencia.
