El Martínez Valero vivió este sábado 11 de abril una jornada de fe y resistencia. El Elche CF logró una victoria vital por 1-0 ante el Valencia CF, sumando tres puntos que lo meten de lleno en la lucha por la permanencia. Más allá del resultado, la gran noticia fue el muro defensivo, el equipo volvió a dejar su portería a cero seis partidos después. No lograba esta solvencia desde el pasado 13 de febrero ante CA Osasuna (0-0), y hacerlo ayer demostró la unión, el compromiso y la solidez de un bloque que sabe sufrir cuando el guion lo exige.
Aunque el partido comenzó igualado, el conjunto «che» subió la intensidad en la segunda mitad y generó claras ocasiones de peligro. Sin embargo, tras el gol del franjiverde Lucas Cepeda, el Elche no se arrugó. En lugar de mostrarse frágiles, los ilicitanos sacaron los dientes y blindaron su área. El guardameta argentino Matías Dituro se convirtió nuevamente en el guardián del equipo, firmando 7 paradas salvadoras y evitando un total de 0.77 goles. Su seguridad bajo palos fue el cimiento sobre el cual se construyó el triunfo.
En la línea de retaguardia, el trabajo fue notable. David Affengruber protagonizó un duelo espectacular con Umar Sadiq, ganando 8 de sus 11 duelos y logrando un 100% de efectividad en el juego aéreo. Sus números (3 despejes, 6 recuperaciones y 2 intercepciones) reflejan un liderazgo defensivo absoluto. Por su parte, el francés Leo Petrot estuvo excelso con 5 despejes y 3 rechaces, mientras que el joven Buba Sangaré sigue creciendo desde su llegada en invierno. Sangaré cumplió con la difícil papeleta de frenar al belga Largie Ramazani, pese a ver la amarilla en el minuto 59, el lateral sumó 3 despejes e intercepciones clave antes de ser sustituido.
El tramo final sirvió para recuperar efectivos como John Donald y Víctor Chust, quienes regresaban de sus lesiones con un nivel de concentración altísimo. John entró para disputar alrededor de media hora, ganando el 50% de sus duelos y aportando 3 despejes y 2 intercepciones. Chust, por su parte, entró en los últimos diez minutos para sellar la victoria, entendiendo a la perfección lo que pedía el encuentro. Con esta exhibición de solidaridad defensiva, el Elche no solo suma tres puntos, sino que recupera su fiabilidad en defensa tras varias semanas con errores individuales. El equipo ha demostrado que, cuando se pone el mono de trabajo, es un bloque capaz de resistir cualquier tormenta. Esta victoria es un aviso a navegantes: la salvación se vende muy cara en el Martínez Valero.
